lunes, 31 de agosto de 2009

Impotencia



Muchas veces durante mi existencia he sentido que soy como una hoja que ha caído de la seguridad de la rama del árbol donde era apreciada y tenia un propósito; entonces sola y a merced del viento voy de un lado al otro tironeada por fuerzas contra las que no puedo luchar sino solamente sentir, mi existir se apresura hacia el caos de las situaciones resultantes de este fenómeno que, luego de mucho pensar, he llegado a la conclusión de que no puede ser nombrado de otra manera sino impotencia.

Así, en medio del torrente acuoso que suele ser el destino, mi vida comenzó a desarrollarse en medio de aquellas extrañas y bellas mujeres que despertaban en mi las más extrañas sensaciones, Fuego era siempre apasionante, el simple hecho de estar junto a ella me hacia hervir la sangre mientras mi corazón luchaba por mantenerse por debajo de la taquicardia, su mirada era siempre intensa, su respiración siempre profunda como quien busca recuperar el aliento luego de haber corrido con todas sus fuerzas, sentir el contacto de su piel cálida era como explotar en un instante, sentir que vibras por dentro, tener ganas de llorar, gritar y reír con euforia, sin control .

Hielo, en cambio tenía un efecto hipnotizante, al rededor de ella todo estaba siempre en calma y ostentaba cierto aire de misterio, su mirada era fría pero podía sentir sus ojos atravesando mi ser, descubriéndome completa con sólo mirarme, junto a ella el mundo desaparece, sé que no habrá más dolor mientras este junto a ella, mientras ella me toque con su mano helada, mi alma estará en paz, mientras ella sonría y pronuncie mi nombre nada podrá dañarme... jamás.

Y yo; yo sólo estoy a merced de sus deseos, de sus paciones, y ellas lo saben, una y la otra conocen a la perfección que con sólo mirarme podrían exigir mi vida y yo no podría evitarlo, y así una y la otra se divierten jugando conmigo mientras excitan mis sensaciones al grado de la enfermedad, soy como la hoja en medio del huracán donde el aire frío y caliente se disputa mi destino mientras lo único que puedo hacer es abrazarme fuertemente el alma en un desesperado intento de que no se haga pedazos.

Con el paso del tiempo he descubierto algunas cosas por medio de la observación ya que preguntar me ha resultado inútil, tanto Fuego como Hielo son brujas que sirven a diferentes amos demonio; ambas están conectadas con un elemento natural diferente pero muy poderoso que, según parece, las mantiene vivas: Fuego moriría si su llama se apaga en un ambiente helado y Hielo haría igual si se derrite, supongo que por eso no pueden tocarse jamás aunque son hermanas; ellas me tocan a mi, y sus ojos se encienden como si ardieran mientras yo siento que lentamente me consumo en medio de pasión narcótica, puedo sentir que mi alma es arrancada desde el centro de mi pecho y un dolor punzante me recorre las venas como si mi sangre fluyera al mismo tiempo hacia un solo lugar, mi fuerza se va y mi vida con ella e inevitablemente caigo inconciente una y otra vez en medio de un remolino de sensaciones de dolor placentero.

Ellas son mis madres, maestras, hermanas y amantes, son el único mundo que conozco puesto que antes de ellas en mi mente no existe nada, se los debo todo y por lo tanto les pertenezco, aunque perder la vida en medio de aquel placer que duele me asuste más de lo que puedo expresar, no hay nada que pueda hacer al respecto y por lo tanto deberé aceptarlo... y si lo entiendo, entonces ¿Por qué sigo llorando?

viernes, 1 de mayo de 2009

Despertar segunda parte


Su aliento era tan cálido que en un instante pareció llenarme por dentro, todo al rededor desapareció y de pronto me vi envuelta en llamas, pude escuchar el grito desesperado de una niña que extendía la mano hacia mi mientras la piel se le rompía y cocinaba en medio del abrazante calor; Cristal, escuché y abrí los ojos. Frente a mi yacían ambas, tan bellas, tan iguales, la que me había besado y aquella hermosa mujer en cuyos brazos me desvanecí en medio del bosque, eran idénticas, el perfecto reflejo una de la otra sólo diferenciadas por el color de la tela que les delineaba el cuerpo; instintivamente le sonreí y ella tomó mi mano, su tacto era helado pero su piel era suave.
"Tranquila", dijo mientras ponía una mano sobre mi pecho que subía y bajaba desesperado víctima de mi respiración "estás ardiendo", al contacto con mi piel, su mano pareció desprender vapor; el frío que pareció inyectar dentro de mi fue tan tranquilizante, en ese momento supe que todo estaría bien mientras ella me tocara, todo era tranquilo y helado, no había dolor, ni confusiones, y entonces quise que me tocara más.
Ella despegó apenas su palma de mi pecho pero le sujeté la mano con fuerza, pude escuchar mi propio corazón latir con furia dentro de mi pecho y sin pensar llevé su mano hacia mi seno izquierdo, justo por encima de aquellos golpes que amenazaban con destruirme el pecho; al sentir aquella curvatura suave pero firme, pareció perder el aliento y abrió la boca dejando escapar una ligera columna de humo, entonces me miró anhelante y temblando retiró su mano mientras intentaba controlar su respiración. Fuego la miró entonces con rabia, extendió la mano para tocarla pero se detuvo justo antes de hacerlo, acercó su rostro al de ella con evidente excitación como si fuera a besarla, entonces, sin tocarse ambas abrieron la boca y dejaron salir una brillante luz roja y azul respectivamente en medio de agudos chillidos, el intercambio duró solo unos segundos y luego cayeron desvanecidas hacia lados contrarios, jadeando y acariciándose las piernas, el abdomen y los pechos ante mi mirada confusa.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Despertar


Despertar es siempre extraño, uno tiene la impresión de haber estado muerto, flotando en un espacio sin tiempo y de pronto ser violentamente succionado hacia una realidad más lenta y pesada, donde todo es extraño, confuso y deforme, pero va cobrando lucidez mientras pasan los segundos hasta que todo tiene sentido y entonces, dentro de ti, sabes entonces que aquella tenue tela desgarrada por la cual te has escurrido hacia la mundanidad, se ha convertido en una puerta de hierro soldado, atrapándote sin remedio en el estado de conciencia.

Aquella tarde despertar fue aun más extraño, el bosque a mi alrededor se había transformado en una casa con techo de piedra abovedada, en las paredes habían sombras que bailaban al compás del fuego próximo.

Entonces la vi, sentada al pie de la cama estaba ella en un magnífico vestido verde, la tela caía de sus hombros en líneas casi hipnóticas que le dibujaban el cuerpo; el fino tejido era tan delgado, que pude ver completas las formas redondeadas y suaves de sus pechos que se movían a penas al compás de su respiración; Ella sonrió divertida, parecía tener plena conciencia de lo que me había atrapado la mirada.

-Fuego- dijo poniéndose una mano sobre el pecho, escurriéndola luego con suavidad hasta mi mejilla, su mano era cálida y suave, el roce de su piel me parecía tan familiar que me hizo sonreír. Acercando su rostro al mío, me miró con ternura y dijo casi en un susurro -Cristal- justo antes de poner un tierno beso sobre mis labios.

domingo, 2 de noviembre de 2008

El primer recuerdo


Aquella noche, recuerdo la sensación casi húmeda del pasto en contacto con mis pantorrillas y el viento helado cortándome la piel, revolviéndome el cabello, agitándolo contra mi cara; recuerdo estar mirando la luna llena a través de mis ojos lagrimiantes, el cielo estaba claro, iluminado como pocas veces había visto hasta entonces en mi vida, las estrellas parecían no dejar espacio alguno entre ellas, llenando el cielo y así la tierra, de luz... entonces, aquel punto de luz, del tamaño de las distantes estrellas, me acarició y susurró mi nombre, danzaba hipnóticamente de un lado a otro frente a mi y sin darme cuenta comencé a seguirla por entre los árboles internándome cada vez más, escuchando aquella melodiosa y dulce voz que me llamaba sin decir mi nombre hasta que la oscuridad era tan densa como el bosque mismo.

Entonces aquella luz se detuvo por un segundo antes de azotarse a si misma sobre el suelo apenas a unos metros de mi, una pequeña explosión de luminosidad me hizo cerrar los ojos un instante y al abrirlos, aquella luminosidad había tomado la forma de la más bella mujer que con ambos brazos extendidos me llamaba a su regazo sonriendo de la manera más dulce.

Todo entorno a mi desapareció y sólo estaba ella tranquila e invitante, llamándome con una mirada llena de ternura y aquella luminosidad plateada que se le desprendía de la piel; y yo allí en el más profundo de los silencios que había experimentado la miraba y sentía una emoción inexplicable, casi sensual.

Pude oír el crujir de una pequeña rama bajo mis pies cuando comencé a acercarme a ella, mi respiración se agitaba al tiempo que se hacia más profunda haciendo que mi pecho se hinchara y descendiera cada vez con más fuerza, estar frente a ella fue totalmente extaciante; Mis sentidos parecieron adormilarse y sin embargo estar más despiertos que nunca, sus labios parecieron moverse pero no lo hicieron, un pequeño cosquilleo me recorrió la espalda entera, entonces ella cerró sus brazos sobre mi y su tacto era helado, delicado pero firme. Me estrujó con delicadeza hasta que pude sentir con asombrosa claridad la firmeza de sus pechos, lo plano de su vientre y sus largas piernas intercalándose en las mías.

De pronto, ella frotó su mejilla tiernamente contra la mía, sólo podía pensar en su suavidad helada; sus manos en mi espalda se separaron acariciándome la espalda en direcciones opuestas, la que fue hacia arriba terminó por prenderse en mi cabello desde mi nuca, la que fue hacia abajo extendió sus dedos sobre el último hueso de mi columna vertebral, mi estremecimiento fue tal que de mis labios escapó un ligero gemir mezclado con aliento en forma de vapor. Entonces sentí el aliento cálido de ella acariciándome la comisura de los labios y dirigiéndose lentamente hacia mi oído donde no recuerdo sus palabras tanto así como la dulcísima y sensual música que me recorrió completa acariciándome cada rincón del cuerpo desde dentro... después de eso nada.

jueves, 30 de octubre de 2008

primeras notas



Si existe algo de cierto en este mundo es que nada es verdad, lo he aprendido de la forma difícil podrían decir; Nos forzamos a creer que estamos rodeados de cosas ciertas por que nos es más cómodo; es cierto que saldrá el sol por la mañana así como nos es cierto que se ocultará cuando caiga la noche, mentiras todas. Lo único cierto es que estamos inmersos en un constante jaloneo de fuerzas que no podemos controlar porque ni siquiera estamos concientes de su mera existencia pero ah, ellas están concientes de nosotros.

No comenzaré relatando las bases inmemoriales que sostienen mis afirmaciones puesto que no es de mi interés que las conozcan, de hecho incluso cuando lo hiciera sólo serían unos pocos elegidos aquellos lo suficientemente valiosos para comprenderlas, sólo diré que la magia es una sustancia moldeable pero inteligente, con el humor cambiante y esta curiosa tendencia a prostituirse a cambio de lo que todos buscan: amor y poder. ¿Quién podría culparla entonces?

Yo podría hacerlo, porque incluso cuando hemos llevado juntas la más pasional de las relaciones, le tengo el más profundo de los reclamos: el abandono. Ya que dicen que sólo se ama en la misma proporción en que se odia, y yo he amado demasiado.

Es por esto que he decidido soltar un poco del presiado elixir mágico al escribir esta historia no para contar sino para mostrar los hechos que han ocurrido, los que están ocurriendo y aquellos que vienen a mi como tormentosas pesadillas y alucinaciones febriles que presagian los que están por ocurrir porque antes de morir, si he de hacerlo realmente, lo humano que me sobrevive clama con gritos desesperados, permanecer.

Si preguntan mi nombre les diré que me ha abandonado la memoria hace ya tanto tiempo que sólo guardo la esperanza de haberlo tenido en algún momento, un nombre humano e inocente, uno que reflejara mi origen, el amor de mi madre y la casta de mi padre, uno que produjera música dulce al deslizarse por el aire... son mis fantasías. Me llaman la bruja de cristal y estas son mis memorias escritas con sangre.