

Muchas veces durante mi existencia he sentido que soy como una hoja que ha caído de la seguridad de la rama del árbol donde era apreciada y tenia un propósito; entonces sola y a merced del viento voy de un lado al otro tironeada por fuerzas contra las que no puedo luchar sino solamente sentir, mi existir se apresura hacia el caos de las situaciones resultantes de este fenómeno que, luego de mucho pensar, he llegado a la conclusión de que no puede ser nombrado de otra manera sino impotencia.
Así, en medio del torrente acuoso que suele ser el destino, mi vida comenzó a desarrollarse en medio de aquellas extrañas y bellas mujeres que despertaban en mi las más extrañas sensaciones, Fuego era siempre apasionante, el simple hecho de estar junto a ella me hacia hervir la sangre mientras mi corazón luchaba por mantenerse por debajo de la taquicardia, su mirada era siempre intensa, su respiración siempre profunda como quien busca recuperar el aliento luego de haber corrido con todas sus fuerzas, sentir el contacto de su piel cálida era como explotar en un instante, sentir que vibras por dentro, tener ganas de llorar, gritar y reír con euforia, sin control .
Hielo, en cambio tenía un efecto hipnotizante, al rededor de ella todo estaba siempre en calma y ostentaba cierto aire de misterio, su mirada era fría pero podía sentir sus ojos atravesando mi ser, descubriéndome completa con sólo mirarme, junto a ella el mundo desaparece, sé que no habrá más dolor mientras este junto a ella, mientras ella me toque con su mano helada, mi alma estará en paz, mientras ella sonría y pronuncie mi nombre nada podrá dañarme... jamás.
Y yo; yo sólo estoy a merced de sus deseos, de sus paciones, y ellas lo saben, una y la otra conocen a la perfección que con sólo mirarme podrían exigir mi vida y yo no podría evitarlo, y así una y la otra se divierten jugando conmigo mientras excitan mis sensaciones al grado de la enfermedad, soy como la hoja en medio del huracán donde el aire frío y caliente se disputa mi destino mientras lo único que puedo hacer es abrazarme fuertemente el alma en un desesperado intento de que no se haga pedazos.
Con el paso del tiempo he descubierto algunas cosas por medio de la observación ya que preguntar me ha resultado inútil, tanto Fuego como Hielo son brujas que sirven a diferentes amos demonio; ambas están conectadas con un elemento natural diferente pero muy poderoso que, según parece, las mantiene vivas: Fuego moriría si su llama se apaga en un ambiente helado y Hielo haría igual si se derrite, supongo que por eso no pueden tocarse jamás aunque son hermanas; ellas me tocan a mi, y sus ojos se encienden como si ardieran mientras yo siento que lentamente me consumo en medio de pasión narcótica, puedo sentir que mi alma es arrancada desde el centro de mi pecho y un dolor punzante me recorre las venas como si mi sangre fluyera al mismo tiempo hacia un solo lugar, mi fuerza se va y mi vida con ella e inevitablemente caigo inconciente una y otra vez en medio de un remolino de sensaciones de dolor placentero.
Ellas son mis madres, maestras, hermanas y amantes, son el único mundo que conozco puesto que antes de ellas en mi mente no existe nada, se los debo todo y por lo tanto les pertenezco, aunque perder la vida en medio de aquel placer que duele me asuste más de lo que puedo expresar, no hay nada que pueda hacer al respecto y por lo tanto deberé aceptarlo... y si lo entiendo, entonces ¿Por qué sigo llorando?


