sábado, 13 de diciembre de 2008

Despertar


Despertar es siempre extraño, uno tiene la impresión de haber estado muerto, flotando en un espacio sin tiempo y de pronto ser violentamente succionado hacia una realidad más lenta y pesada, donde todo es extraño, confuso y deforme, pero va cobrando lucidez mientras pasan los segundos hasta que todo tiene sentido y entonces, dentro de ti, sabes entonces que aquella tenue tela desgarrada por la cual te has escurrido hacia la mundanidad, se ha convertido en una puerta de hierro soldado, atrapándote sin remedio en el estado de conciencia.

Aquella tarde despertar fue aun más extraño, el bosque a mi alrededor se había transformado en una casa con techo de piedra abovedada, en las paredes habían sombras que bailaban al compás del fuego próximo.

Entonces la vi, sentada al pie de la cama estaba ella en un magnífico vestido verde, la tela caía de sus hombros en líneas casi hipnóticas que le dibujaban el cuerpo; el fino tejido era tan delgado, que pude ver completas las formas redondeadas y suaves de sus pechos que se movían a penas al compás de su respiración; Ella sonrió divertida, parecía tener plena conciencia de lo que me había atrapado la mirada.

-Fuego- dijo poniéndose una mano sobre el pecho, escurriéndola luego con suavidad hasta mi mejilla, su mano era cálida y suave, el roce de su piel me parecía tan familiar que me hizo sonreír. Acercando su rostro al mío, me miró con ternura y dijo casi en un susurro -Cristal- justo antes de poner un tierno beso sobre mis labios.

domingo, 2 de noviembre de 2008

El primer recuerdo


Aquella noche, recuerdo la sensación casi húmeda del pasto en contacto con mis pantorrillas y el viento helado cortándome la piel, revolviéndome el cabello, agitándolo contra mi cara; recuerdo estar mirando la luna llena a través de mis ojos lagrimiantes, el cielo estaba claro, iluminado como pocas veces había visto hasta entonces en mi vida, las estrellas parecían no dejar espacio alguno entre ellas, llenando el cielo y así la tierra, de luz... entonces, aquel punto de luz, del tamaño de las distantes estrellas, me acarició y susurró mi nombre, danzaba hipnóticamente de un lado a otro frente a mi y sin darme cuenta comencé a seguirla por entre los árboles internándome cada vez más, escuchando aquella melodiosa y dulce voz que me llamaba sin decir mi nombre hasta que la oscuridad era tan densa como el bosque mismo.

Entonces aquella luz se detuvo por un segundo antes de azotarse a si misma sobre el suelo apenas a unos metros de mi, una pequeña explosión de luminosidad me hizo cerrar los ojos un instante y al abrirlos, aquella luminosidad había tomado la forma de la más bella mujer que con ambos brazos extendidos me llamaba a su regazo sonriendo de la manera más dulce.

Todo entorno a mi desapareció y sólo estaba ella tranquila e invitante, llamándome con una mirada llena de ternura y aquella luminosidad plateada que se le desprendía de la piel; y yo allí en el más profundo de los silencios que había experimentado la miraba y sentía una emoción inexplicable, casi sensual.

Pude oír el crujir de una pequeña rama bajo mis pies cuando comencé a acercarme a ella, mi respiración se agitaba al tiempo que se hacia más profunda haciendo que mi pecho se hinchara y descendiera cada vez con más fuerza, estar frente a ella fue totalmente extaciante; Mis sentidos parecieron adormilarse y sin embargo estar más despiertos que nunca, sus labios parecieron moverse pero no lo hicieron, un pequeño cosquilleo me recorrió la espalda entera, entonces ella cerró sus brazos sobre mi y su tacto era helado, delicado pero firme. Me estrujó con delicadeza hasta que pude sentir con asombrosa claridad la firmeza de sus pechos, lo plano de su vientre y sus largas piernas intercalándose en las mías.

De pronto, ella frotó su mejilla tiernamente contra la mía, sólo podía pensar en su suavidad helada; sus manos en mi espalda se separaron acariciándome la espalda en direcciones opuestas, la que fue hacia arriba terminó por prenderse en mi cabello desde mi nuca, la que fue hacia abajo extendió sus dedos sobre el último hueso de mi columna vertebral, mi estremecimiento fue tal que de mis labios escapó un ligero gemir mezclado con aliento en forma de vapor. Entonces sentí el aliento cálido de ella acariciándome la comisura de los labios y dirigiéndose lentamente hacia mi oído donde no recuerdo sus palabras tanto así como la dulcísima y sensual música que me recorrió completa acariciándome cada rincón del cuerpo desde dentro... después de eso nada.

jueves, 30 de octubre de 2008

primeras notas



Si existe algo de cierto en este mundo es que nada es verdad, lo he aprendido de la forma difícil podrían decir; Nos forzamos a creer que estamos rodeados de cosas ciertas por que nos es más cómodo; es cierto que saldrá el sol por la mañana así como nos es cierto que se ocultará cuando caiga la noche, mentiras todas. Lo único cierto es que estamos inmersos en un constante jaloneo de fuerzas que no podemos controlar porque ni siquiera estamos concientes de su mera existencia pero ah, ellas están concientes de nosotros.

No comenzaré relatando las bases inmemoriales que sostienen mis afirmaciones puesto que no es de mi interés que las conozcan, de hecho incluso cuando lo hiciera sólo serían unos pocos elegidos aquellos lo suficientemente valiosos para comprenderlas, sólo diré que la magia es una sustancia moldeable pero inteligente, con el humor cambiante y esta curiosa tendencia a prostituirse a cambio de lo que todos buscan: amor y poder. ¿Quién podría culparla entonces?

Yo podría hacerlo, porque incluso cuando hemos llevado juntas la más pasional de las relaciones, le tengo el más profundo de los reclamos: el abandono. Ya que dicen que sólo se ama en la misma proporción en que se odia, y yo he amado demasiado.

Es por esto que he decidido soltar un poco del presiado elixir mágico al escribir esta historia no para contar sino para mostrar los hechos que han ocurrido, los que están ocurriendo y aquellos que vienen a mi como tormentosas pesadillas y alucinaciones febriles que presagian los que están por ocurrir porque antes de morir, si he de hacerlo realmente, lo humano que me sobrevive clama con gritos desesperados, permanecer.

Si preguntan mi nombre les diré que me ha abandonado la memoria hace ya tanto tiempo que sólo guardo la esperanza de haberlo tenido en algún momento, un nombre humano e inocente, uno que reflejara mi origen, el amor de mi madre y la casta de mi padre, uno que produjera música dulce al deslizarse por el aire... son mis fantasías. Me llaman la bruja de cristal y estas son mis memorias escritas con sangre.