
Su aliento era tan cálido que en un instante pareció llenarme por dentro, todo al rededor desapareció y de pronto me vi envuelta en llamas, pude escuchar el grito desesperado de una niña que extendía la mano hacia mi mientras la piel se le rompía y cocinaba en medio del abrazante calor; Cristal, escuché y abrí los ojos. Frente a mi yacían ambas, tan bellas, tan iguales, la que me había besado y aquella hermosa mujer en cuyos brazos me desvanecí en medio del bosque, eran idénticas, el perfecto reflejo una de la otra sólo diferenciadas por el color de la tela que les delineaba el cuerpo; instintivamente le sonreí y ella tomó mi mano, su tacto era helado pero su piel era suave.
"Tranquila", dijo mientras ponía una mano sobre mi pecho que subía y bajaba desesperado víctima de mi respiración "estás ardiendo", al contacto con mi piel, su mano pareció desprender vapor; el frío que pareció inyectar dentro de mi fue tan tranquilizante, en ese momento supe que todo estaría bien mientras ella me tocara, todo era tranquilo y helado, no había dolor, ni confusiones, y entonces quise que me tocara más.
Ella despegó apenas su palma de mi pecho pero le sujeté la mano con fuerza, pude escuchar mi propio corazón latir con furia dentro de mi pecho y sin pensar llevé su mano hacia mi seno izquierdo, justo por encima de aquellos golpes que amenazaban con destruirme el pecho; al sentir aquella curvatura suave pero firme, pareció perder el aliento y abrió la boca dejando escapar una ligera columna de humo, entonces me miró anhelante y temblando retiró su mano mientras intentaba controlar su respiración. Fuego la miró entonces con rabia, extendió la mano para tocarla pero se detuvo justo antes de hacerlo, acercó su rostro al de ella con evidente excitación como si fuera a besarla, entonces, sin tocarse ambas abrieron la boca y dejaron salir una brillante luz roja y azul respectivamente en medio de agudos chillidos, el intercambio duró solo unos segundos y luego cayeron desvanecidas hacia lados contrarios, jadeando y acariciándose las piernas, el abdomen y los pechos ante mi mirada confusa.